
Hay que decir que en esta película se mezclan hechos históricos con más de una licencia cinematográfica de Scott, pero obviando esto, tenemos en Gladiator (pronunciese en latín y no en ingles) una muy buena película de romanos, que a buen seguro resucitará este genero en nuestros cines.
Básicamente esta es la historia de un hombre al que despojan de los más importante que hay en su vida, su familia, al no aceptar el asesinato de su emperador Marco Aurelio a manos de su intrigante hijo Comodo. El General romano Máximo Décimo Meridio, dedica su vida a vengar la muerte de sus seres queridos, desde el estrato más bajo de la sociedad romana, el de los gladiadores.

Es una historia de honor, de orgullo, de valentía, dignidad y sobre todo y aunque no lo parezca de amor.
El comienzo de la película es sencillamente impresionante, en el podemos ver a un imponente ejercito romano preparándose para una batalla en la fría Germania, los arqueros preparan sus flechas incendiarias, los legionarios sus armas y los artilleros las ballestas y catapultas, hecho este último difícil de haberse producido en la realidad por la dificultad del traslado de esas maquinas en terrenos fangosos y sin muros que derribar, pero que obviamente le dan un poder visual impresionante una vez vemos los proyectiles estallar contra los árboles.
El General permanece pensativo, su familia ocupa su mente momentos antes de la batalla hasta que el ritmo de la banda sonora indica que esta es inminente. Toma su caballo y se encamina al frente de su ejercito, espera unos instantes y en ese momento se ve en la lejanía como un jinete cabalga entre la bruma hacia el campamento romano, entrando ante la sorpresa de los soldados al ver que está decapitado.
Máximo da las ultimas ordenes, arenga a sus hombres y es ahí donde el impacto visual llena toda la pantalla, podemos ver una batalla sangrienta y rápida, proyectiles incendiarios, carga de las legiones, salvajes bárbaros tatuados, etc , donde a parte de la banda sonora solo se escuchan gritos y ruidos de espadas hasta que esta termina en un mar de sangre y dolor, para escuchar un grito de ROMA VINCIT, la ultima batalla de Roma con la cual se aseguran las fronteras, el sueño de Marco Aurelio.
A partir de aquí vemos la caida en desgracia del General Máximo, elegido por Marco Aurelio para ser el nuevo Cesar, aunque el General se niega pues su única meta es estar con su familia. Comodo, el hijo cobarde de Marco Aurelio, asesina vilmente a su padre para hacerse con el poder, y para ello debe matar a Máximo y a su familia, su mas directo rival. Lo intenta, pero este curtido soldado, con astucia y habilidad logra ponerse a salvo, no pudiendo hacer nada para salvar a su mujer e hijo, pues cuando llega a su casa en Emerita Augusta (Mérida) para salvarlos ya están muertos.
Unos comerciantes de esclavos lo recogen y curan para utilizarlo como gladiador, pero Máximo es un General del poderoso imperio romano, no un vulgar matarife circense y al principio se niega a luchar, aun a costa se sufrir severos castigos.
Las palabras de Proximo, el lanista, hacen ver a Máximo que puede llegar a vengarse de Comodo si progresa en la arena, si se convierte en un buen gladiador y como es su única salida a ello dedica todo su empeño.
Desde aquí veremos su evolución como gladiador, al principio luchando como un soldado y más tarde dando espectáculo, el espectáculo que quieren los romanos, sangre y arena. Poco a poco se va convirtiendo en un líder, no en vano, es un líder natural, General de los ejércitos de Roma y esta experiencia le es vital para destacar en su formidable empresa de venganza.

Durante toda la película vemos como el General, es un hombre con honor, amante de su familia, bueno y noble en su trabajo, y un patriota, características todas ellas a alcanzar por cualquier hombre que se precie de serlo. Incluso siendo la escoria de la sociedad que eran la mayoría de los gladiadores, se mantiene firme en sus principios, sin vacilaciones, viéndose respetado por todos, excepto por Comodo por razones obvias.
En el desenlace final, vemos como un Comodo cobarde, que no ha podido mediante intrigas acabar con Máximo, le hiere con un estilete en un costado antes de pelear con el en el coliseo, creyendo que esa ventaja sería definitiva. Máximo saca fuerzas de flaqueza, como sólo hacen los que luchan por convicciones más fuertes que la propia vida y consigue acabar con la vida del tirano, para después caer muerto en la arena.
Obviamente el final no podía ser otro, Máximo se reune con su familia en el Eliseo, su máxima aspiración.
Esta historia es una historia eterna, es una historia que se repite a lo largo de la historia, en libros, en películas... es la historia de un hombre que lucha por mantener sus principios, como algo más fuerte y de más valor que la vida misma. El honor, la templanza, la justicia, fuerza, disciplina, pureza etc son virtudes del caballero medieval, virtudes que un hombre que se precie debe poseer, y que desgraciadamente hoy en día parecen carecer de sentido para la mayoría.
Máximo podría haber aceptado la oferta de Marco Aurelio y haber obtenido el poder, pero el era un hombre integro, no se veia preparado para semejante responsabilidad y no la aceptó. Solo quería estar con su familia, y al quitarle lo que más quería le obligaron a luchar por su vida, pero no de cualquier manera, el era un General romano, el lucharía con honor pues sabe que hay cosas más importantes que la propia vida.
Todo esto ocurre sobre el siglo II después de Cristo, muchos siglos antes de que las ordenes de caballería impusieran su código de valores a los caballeros y por añadidura nos ha llegado hasta la actualidad como el ideal de comportamiento del Hombre, el código de caballería.

El Código de la Caballería
Valor: Buscar la excelencia en todas las tentativas que se esperan de un caballero, ya sean marciales o de otro tipo, tratando de encontrar la fuerza necesaria para ser usada al servicio de la justicia, en vez de para el engrandecimiento personal.
Justicia: Buscar siempre el camino hacia 'lo justo' sin las trabas que suponen los prejuicios o el interés personal. Darse cuenta de que la espada de la justicia puede ser terrible, por lo que debe ser atemperada por la humanidad y la clemencia. Si lo que tú ves como 'justo' concuerda con lo que ven los demás y lo buscas sin doblegarte a la tentación de tu propia conveniencia, entonces merecerás un bien ganado renombre.
Lealtad: Ser conocido por tu inquebrantable compromiso con la gente y con los ideales por los que decidiste vivir. Hay muchas cosas que requieren un término medio; la lealtad no es una de ellas.
Defensa: El caballero ideal estaba obligado por su juramento a defender a su señor feudal y a todos aquellos que dependían de él. Tratar siempre de defender a tu nación, a tu familia y a todos aquellos a los que tú consideras dignos de tu lealtad.
Coraje: Ser un caballero significa, a menudo, elegir el camino más difícil, el más costoso a nivel personal. Estar preparado para hacer sacrificios personales al servicio de los preceptos y de la gente que valoras. Pero, al mismo tiempo, un caballero debe buscar la sabiduría que le haga ver que la estupidez y el coraje son primos hermanos. Coraje también significa optar en todo, antes que por la mentira fácil, por la verdad. Buscar la verdad cuando sea posible, pero acordándose de atemperarla con la clemencia, porque la verdad pura puede llevar al dolor.
Fe: Un caballero debe tener fe en sus creencias; la fe le libra del desarraigo y le da esperanza para luchar contra la desesperanza que suponen las debilidades humanas.
Humildad: Valorar primero las contribuciones de los demás; no jactarse de los propios logros, dejar que eso lo hagan los demás por ti. Contar las hazañas de los demás antes que las propias, otorgándoles el renombre bien ganado mediante actos virtuosos. De esa forma, se glorificará al oficio de caballero, ayudando no sólo a las personas de las que se habla, sino a todos aquellos que se llamen a sí mismos caballeros.
Generosidad: Ser generoso en la medida en que los recursos propios lo permitan; la generosidad usada de esta manera es contraria a la gula. La generosidad hace más fácil el camino de la clemencia para discernir cuando se hace necesaria una decisión difícil.
Nobleza: Buscar la grandeza de carácter manteniéndose fiel a las virtudes y tareas de un caballero, dándose cuenta de que, aunque los ideales no puedan ser alcanzados, el hecho de esforzase por hacerlo ennoblece el espíritu y hace que el carácter crezca desde las cenizas hasta la gloria. La nobleza tiene tendencia a influir en los demás, ofreciendo un buen ejemplo de lo que puede hacerse al servicio de lo justo.
Franqueza: Tratar de hacer todo de lo que hemos hablado de forma tan sincera como sea posible, no en razón de un beneficio personal, sino porque es lo correcto. No restrinjas tu exploración a un mundo pequeño; busca infundir de estas cualidades cada aspecto de tu vida. Si lo consigues, aunque sea en una pequeña medida, serás recordado por tu calidad humana y tus virtudes.
Virtudes estas que debemos seguir empeñados en buscar y alcanzar, y si lo hacemos estoy seguro que España capeará este temporal que la azota donde no sólo se han olvidado estos valores, si no que muchas veces se está hasta orgulloso por no poseerlos. No se ven más que macarras y gamberros, viciosos y mariconas, irrespetuosos ante cualquier creencia, se adora el dinero y el poder, se menosprecia al ser humano que tenemos al lado y hemos llegado a un punto en el que hasta las mas elementales normas de educación han dejado de ser respetadas. Vemos persona mayores y embarazadas de pie en autobuses, como se tiran cosas al suelo o peleas por la tontería más insignificante. ¿cómo no nos va a ir mal? Si no respetamos nada...
Para que España vuelva a ser grande es necesario que los españoles retomemos el viejo código de la caballería, abandonemos lo superfluo y nos interesemos realmente por lo importante en la vida.
Si abandonamos a Dios nunca seremos nada, es imposible.
Básicamente esta es la historia de un hombre al que despojan de los más importante que hay en su vida, su familia, al no aceptar el asesinato de su emperador Marco Aurelio a manos de su intrigante hijo Comodo. El General romano Máximo Décimo Meridio, dedica su vida a vengar la muerte de sus seres queridos, desde el estrato más bajo de la sociedad romana, el de los gladiadores.

Es una historia de honor, de orgullo, de valentía, dignidad y sobre todo y aunque no lo parezca de amor.
El comienzo de la película es sencillamente impresionante, en el podemos ver a un imponente ejercito romano preparándose para una batalla en la fría Germania, los arqueros preparan sus flechas incendiarias, los legionarios sus armas y los artilleros las ballestas y catapultas, hecho este último difícil de haberse producido en la realidad por la dificultad del traslado de esas maquinas en terrenos fangosos y sin muros que derribar, pero que obviamente le dan un poder visual impresionante una vez vemos los proyectiles estallar contra los árboles.
El General permanece pensativo, su familia ocupa su mente momentos antes de la batalla hasta que el ritmo de la banda sonora indica que esta es inminente. Toma su caballo y se encamina al frente de su ejercito, espera unos instantes y en ese momento se ve en la lejanía como un jinete cabalga entre la bruma hacia el campamento romano, entrando ante la sorpresa de los soldados al ver que está decapitado.
Máximo da las ultimas ordenes, arenga a sus hombres y es ahí donde el impacto visual llena toda la pantalla, podemos ver una batalla sangrienta y rápida, proyectiles incendiarios, carga de las legiones, salvajes bárbaros tatuados, etc , donde a parte de la banda sonora solo se escuchan gritos y ruidos de espadas hasta que esta termina en un mar de sangre y dolor, para escuchar un grito de ROMA VINCIT, la ultima batalla de Roma con la cual se aseguran las fronteras, el sueño de Marco Aurelio.
A partir de aquí vemos la caida en desgracia del General Máximo, elegido por Marco Aurelio para ser el nuevo Cesar, aunque el General se niega pues su única meta es estar con su familia. Comodo, el hijo cobarde de Marco Aurelio, asesina vilmente a su padre para hacerse con el poder, y para ello debe matar a Máximo y a su familia, su mas directo rival. Lo intenta, pero este curtido soldado, con astucia y habilidad logra ponerse a salvo, no pudiendo hacer nada para salvar a su mujer e hijo, pues cuando llega a su casa en Emerita Augusta (Mérida) para salvarlos ya están muertos.
Unos comerciantes de esclavos lo recogen y curan para utilizarlo como gladiador, pero Máximo es un General del poderoso imperio romano, no un vulgar matarife circense y al principio se niega a luchar, aun a costa se sufrir severos castigos.
Las palabras de Proximo, el lanista, hacen ver a Máximo que puede llegar a vengarse de Comodo si progresa en la arena, si se convierte en un buen gladiador y como es su única salida a ello dedica todo su empeño.
Desde aquí veremos su evolución como gladiador, al principio luchando como un soldado y más tarde dando espectáculo, el espectáculo que quieren los romanos, sangre y arena. Poco a poco se va convirtiendo en un líder, no en vano, es un líder natural, General de los ejércitos de Roma y esta experiencia le es vital para destacar en su formidable empresa de venganza.

Durante toda la película vemos como el General, es un hombre con honor, amante de su familia, bueno y noble en su trabajo, y un patriota, características todas ellas a alcanzar por cualquier hombre que se precie de serlo. Incluso siendo la escoria de la sociedad que eran la mayoría de los gladiadores, se mantiene firme en sus principios, sin vacilaciones, viéndose respetado por todos, excepto por Comodo por razones obvias.
En el desenlace final, vemos como un Comodo cobarde, que no ha podido mediante intrigas acabar con Máximo, le hiere con un estilete en un costado antes de pelear con el en el coliseo, creyendo que esa ventaja sería definitiva. Máximo saca fuerzas de flaqueza, como sólo hacen los que luchan por convicciones más fuertes que la propia vida y consigue acabar con la vida del tirano, para después caer muerto en la arena.
Obviamente el final no podía ser otro, Máximo se reune con su familia en el Eliseo, su máxima aspiración.
Esta historia es una historia eterna, es una historia que se repite a lo largo de la historia, en libros, en películas... es la historia de un hombre que lucha por mantener sus principios, como algo más fuerte y de más valor que la vida misma. El honor, la templanza, la justicia, fuerza, disciplina, pureza etc son virtudes del caballero medieval, virtudes que un hombre que se precie debe poseer, y que desgraciadamente hoy en día parecen carecer de sentido para la mayoría.
Máximo podría haber aceptado la oferta de Marco Aurelio y haber obtenido el poder, pero el era un hombre integro, no se veia preparado para semejante responsabilidad y no la aceptó. Solo quería estar con su familia, y al quitarle lo que más quería le obligaron a luchar por su vida, pero no de cualquier manera, el era un General romano, el lucharía con honor pues sabe que hay cosas más importantes que la propia vida.
Todo esto ocurre sobre el siglo II después de Cristo, muchos siglos antes de que las ordenes de caballería impusieran su código de valores a los caballeros y por añadidura nos ha llegado hasta la actualidad como el ideal de comportamiento del Hombre, el código de caballería.

El Código de la Caballería
Valor: Buscar la excelencia en todas las tentativas que se esperan de un caballero, ya sean marciales o de otro tipo, tratando de encontrar la fuerza necesaria para ser usada al servicio de la justicia, en vez de para el engrandecimiento personal.
Justicia: Buscar siempre el camino hacia 'lo justo' sin las trabas que suponen los prejuicios o el interés personal. Darse cuenta de que la espada de la justicia puede ser terrible, por lo que debe ser atemperada por la humanidad y la clemencia. Si lo que tú ves como 'justo' concuerda con lo que ven los demás y lo buscas sin doblegarte a la tentación de tu propia conveniencia, entonces merecerás un bien ganado renombre.
Lealtad: Ser conocido por tu inquebrantable compromiso con la gente y con los ideales por los que decidiste vivir. Hay muchas cosas que requieren un término medio; la lealtad no es una de ellas.
Defensa: El caballero ideal estaba obligado por su juramento a defender a su señor feudal y a todos aquellos que dependían de él. Tratar siempre de defender a tu nación, a tu familia y a todos aquellos a los que tú consideras dignos de tu lealtad.
Coraje: Ser un caballero significa, a menudo, elegir el camino más difícil, el más costoso a nivel personal. Estar preparado para hacer sacrificios personales al servicio de los preceptos y de la gente que valoras. Pero, al mismo tiempo, un caballero debe buscar la sabiduría que le haga ver que la estupidez y el coraje son primos hermanos. Coraje también significa optar en todo, antes que por la mentira fácil, por la verdad. Buscar la verdad cuando sea posible, pero acordándose de atemperarla con la clemencia, porque la verdad pura puede llevar al dolor.
Fe: Un caballero debe tener fe en sus creencias; la fe le libra del desarraigo y le da esperanza para luchar contra la desesperanza que suponen las debilidades humanas.
Humildad: Valorar primero las contribuciones de los demás; no jactarse de los propios logros, dejar que eso lo hagan los demás por ti. Contar las hazañas de los demás antes que las propias, otorgándoles el renombre bien ganado mediante actos virtuosos. De esa forma, se glorificará al oficio de caballero, ayudando no sólo a las personas de las que se habla, sino a todos aquellos que se llamen a sí mismos caballeros.
Generosidad: Ser generoso en la medida en que los recursos propios lo permitan; la generosidad usada de esta manera es contraria a la gula. La generosidad hace más fácil el camino de la clemencia para discernir cuando se hace necesaria una decisión difícil.
Nobleza: Buscar la grandeza de carácter manteniéndose fiel a las virtudes y tareas de un caballero, dándose cuenta de que, aunque los ideales no puedan ser alcanzados, el hecho de esforzase por hacerlo ennoblece el espíritu y hace que el carácter crezca desde las cenizas hasta la gloria. La nobleza tiene tendencia a influir en los demás, ofreciendo un buen ejemplo de lo que puede hacerse al servicio de lo justo.
Franqueza: Tratar de hacer todo de lo que hemos hablado de forma tan sincera como sea posible, no en razón de un beneficio personal, sino porque es lo correcto. No restrinjas tu exploración a un mundo pequeño; busca infundir de estas cualidades cada aspecto de tu vida. Si lo consigues, aunque sea en una pequeña medida, serás recordado por tu calidad humana y tus virtudes.
Virtudes estas que debemos seguir empeñados en buscar y alcanzar, y si lo hacemos estoy seguro que España capeará este temporal que la azota donde no sólo se han olvidado estos valores, si no que muchas veces se está hasta orgulloso por no poseerlos. No se ven más que macarras y gamberros, viciosos y mariconas, irrespetuosos ante cualquier creencia, se adora el dinero y el poder, se menosprecia al ser humano que tenemos al lado y hemos llegado a un punto en el que hasta las mas elementales normas de educación han dejado de ser respetadas. Vemos persona mayores y embarazadas de pie en autobuses, como se tiran cosas al suelo o peleas por la tontería más insignificante. ¿cómo no nos va a ir mal? Si no respetamos nada...
Para que España vuelva a ser grande es necesario que los españoles retomemos el viejo código de la caballería, abandonemos lo superfluo y nos interesemos realmente por lo importante en la vida.
Si abandonamos a Dios nunca seremos nada, es imposible.











