
Felicidades a todos los infantes de España, Felicidades a la Infanteria Española en el Día de su patrona, la Patrona de España.
Del "A pie y sin dinero" de
CAMILO JOSÉ CELA.
El día 8 de Diciembre, el día de la Purísima, hace mucho frió, pero nunca bastante para frenar a la infantería, que derrite la nieve de los montes. Y la escarcha de los ríos difíciles. Y el hielo que oprime a los corazones en desgracia.
La Infantería no es la materia; es el ligero y tenue soplo que vivifica. La Infantería no es la masa; es la compañía. La Infantería no es, a veces, ni el concierto; es siempre la arrebatada canción del solitario centinela, que canta para que el Cabo de Guardia sepa que está vivo.
Quien no haya sido Soldado de Infantería quizá ignore que cuando el hombre se cansa, aún le faltan muchas horas y muchas leguas para cansarse. Porque el secreto de la Infantería - nosotros estamos hablando naturalmente, de la Infantería Española, la de las cornetas en el cuello de la guerrera - es el de sacar fuerzas de flaqueza y hacer de tripas corazón. Que nunca más noble destino tuvieron ni nada mejor pudieron servir.
Ningún oficio más bello que el de infante, que lleva su casa a cuestas como el caracol y se pelea porque no admite jaques: como el león y como el gallo y el toro. Sin medir las fuerzas, que no fuera noble presentar las batallas ganadas y sin mirar atrás, porque detrás no hay nada, absolutamente nada.
El día 8 de Diciembre de 1854, en la Basílica de San Pedro, adornada como en las grandes festividades, el sucesor de Pedro, el papa Pío
IX, dirigiéndose a la Urbe y al Orbe, proclamó con toda solemnidad el Dogma de la Inmaculada Concepción de La Virgen María en la Bula
Ineffabilis Deus, según la cual, "la doctrina de la
Bienaventurada Virgen María en el primer instante de su Concepción, por singular gracia y privilegio de Dios Omnipotente, en atención a los méritos del salvador del género humano, Jesucristo, fue preservada inmune de toda mancha de culpa original, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente
creída por todos los fieles".
España fue siempre una nación profundamente mariana, debido quizás a la larga lucha de la Reconquista. Hay constancia escrita de que a principios del siglo
XII se celebraba solemnemente la fiesta de la Inmaculada en todo el antiguo Reino de Navarra y en los pueblos de la Corona de
Aragón.
Después que
Felipe V pidiera en 1713, a través de las Cortes de
Aragón y Castilla, haciéndose eco del sentir del pueblo, la declaración del Dogma, al pontífice Clemente
XI, sin obtener respuesta positiva, insistió nuevamente en 1732 con el apoyo de casi todos los obispos de España, las universidades y las órdenes religiosas, esta vez al papa Clemente
XII.
Pasa el tiempo y 28 años más tarde, exactamente el 8 de Noviembre de 1760, el papa Clemente
XIII proclamó ante toda la cristiandad, por medio de la Bula
Quantun Ornamentun, Patrona de España, las Indias y sus reinos a la Inmaculada Concepción. No obstante, ese año no se celebra la fiesta el 8 de Diciembre porque la noticia no llega a España hasta el 12 de Enero del siguiente año.
No se sabe a ciencia cierta cómo ni cuándo se extiende la devoción castrense hacia la Virgen, pero el caso es que la Inmaculada se va incorporando, a banderas y estandartes, en muchas de las acciones en que toma parte la Infantería. En el Museo del Ejercito se conserva un estandarte del año 1550 en forma de corneta con la efigie de la Virgen, con su atuendo blanco y azul, que es como se representa la Inmaculada desde las primeras imágenes.
El 27 de Julio de 1892 el Inspector General de Infantería D. Fernando Primo de Rivera, primer marqués de
Estella, elevó al Ministerio de la Guerra, a petición de los jefes de los regimientos de Infantería, una moción para que se nombrara a la Inmaculada, Patrona del Arma. Entre las razones prestadas para apoyar la petición se aludió a que la Señora ejercía ya, de hecho, la función del patronazgo sobre muchas unidades de Infantería, la Academia General y, sobre todo, el que ya era Patrona de España.
El
Provicario General Castrense, que apoyó esta propuesta, logró que la Reina Regente Doña María Cristina, declarase por Real Orden fechada el 12 de Noviembre de 1892, Patrona del Arma de Infantería con la advocación de Purísima e Inmaculada Concepción.
En los años siguientes cada unidad organiza sus propios festejos, interrumpido por el gobierno de la
II República que suprimió esta devoción del calendario oficial y en su lugar se creó el "Día del Ejército", que debía
celebrarse el día 7 de Octubre en conmemoración de la Batalla de
Lepanto. Este día de fiesta sustituyó a todos los dedicados a los patronos de todas las armas y cuerpos, dándole así un carácter eminentemente militar ya que hasta ahora se venía celebrando con un motivo religioso.
En plena guerra civil es restablecida la fiesta de la Inmaculada, Patrona de España, el día 8 de Diciembre, declarándose a partir de entonces "festivo a todos los efectos".
Y no será hasta 1961 la confirmación canónica del patronazgo de la Purísima Concepción como Patrona del Arma de Infantería y de los Cuerpos de Estado Mayor, Jurídico, Intervención, Farmacia, Veterinaria, Oficinas Militares, Eclesiástico y Geográfico del Ejército.
Ver
también el
"Milagro de Empel", enlace facilitado por
Kurt, a quien agradezco su
interés.