
Adjunto este artículo, aparecido en el último ALBA, escrito por Miguel Aranguren, magnífico escritor, por el que siento un gran aprecio. Espero que os guste tanto como a mí.
Los cristianos no solemos tener presente que el amor a la patria forma parte de las obligaciones a las que nos sujeta el cuarto mandamiento de la Ley de Dios, obligaciones que caminan a la par que la moral natural. Resulta lógico que se pueda trazar una línea directa desde la honra a los padres hasta el afecto a la patria, ya que ésta no deja de ser una imagen enriquecida de la propia familia, es decir, de los lazos que nos unen a los individuos con los que compartimos historia, fe, cultura, afectos, proyectos, desilusiones y esperanzas.
En España, por desgracia, cargamos con el pecado de las banderías y hablar de patria (después de tantos años de aquella contienda en la que se vieron sumidos nuestros abuelos) tiene un matiz partidista, como si el patriotismo fuese una cuestión del color político con el que nacemos por virtud o defecto de nuestros ascendientes. Me provoca tristeza comprobar que después de tantos años de convivencia pacífica, sigamos relegando la bandera para festejar eventos deportivos, porque de habitual la escondemos, como avergonzados, tal vez porque aquellos a los que otorgamos nuestra representación prefieren no aparecer en las fotos demasiado cerca de las franjas rojigualdas.
Acabo de regresar de los Estados Unidos y allí, en un parque de atracciones, los gringos me han dado una gran lección. Antes de que comenzara un espectáculo cuasi circense en un acuario, el presentador no tuvo empacho al evocar a "nuestros héroes". Se refería a los soldados que están en primera línea de batalla en Afganistán; a los que continúan en Irak y en otras zonas calientes del planeta, convencidos de estar sirviendo a la bandera de la barra y las estrellas con la que muchos de ellos -¡ay!- regresan cubiertos dentro de un cajón. Después de una ovación atronadora por parte del público, el speaker solicitó que se pusieran en pie los parientes de los soldados que allí se encontraran. Se fueron levantando en uno y otro lugar de las gradas, envueltos por otro aplauso atronador.
Nuestros soldados están en los mismos frentes de batalla, salvo en Irak y por razones de sobra conocidas. Sin embargo, para ellos no hay consideración alguna de heroísmo ni homenajes públicos (tampoco a sus familiares), salvo cuando regresan -ay, ay- cubiertos por nuestra enseña dentro de un cajón. Hoy por hoy son nuestro mejor ejemplo de patriotismo, como todos los asesinados por ETA, pero los escondemos bajo la alfombra, como la suciedad.
Miguel Aranguren
9 lanzamientos:
Miguel es un crack, todo lo que dice es digno de tenerse en cuenta y en este tema, una vez más... lo borda. GRACIAS, por traerlo.
ABRAZOS.
Una pregunta que de veras o quiere ser capciosa. ¿Usted considera patriota a un estadounidense que esté radicalmente en contra de la intervención de su país en Afganistán?
Puede serlo, ¿por qué no? El patriotismo no implica estar de acuerdo con todas las decisiones de un gobierno determinado, es mucho másque eso.
Entonces podrá entender que, aun siendo tan patriotas, no sientan emoción alguna con los homenajes que puedan hacerse a los soldados en Afganistán, o que piensen que estos soldados no representan a la Patria en absoluto.
Al Neri, un soldado no deja de ser un compatriota pase lo que pase, las leyes democraticas ahcen que estos luchen donde nuestros dirigentes les reclaman nos guste o no.
Si estos compatriotas, que son soldados, mueren, es de patrita rendirle homenaje aun que no estemos de acuerdo con el destino de su "guerra".
Si tu hermano fuera soldado y lo mataran en Afganistan, yo creo que tu, aun estando en contra de que estuviera en Afganistan, le rendirias homenaje por cumplir con su deber y morir por nuestros intereses, por España.
Los soldados representan a la patria tanto como como los médicos, panaderos etc, todos somos compatriotas y de todos es el deber de luchar por España.
Si quieres pagar tu frustración con alguien no elijas a quien cumple ordenes, elije al politico que es el que ordena, y no el militar.
Un saludo
Yo respeto el cumplimiento del deber de todos los trabajadores españoles y creo que cada uno con su trabajo debería contribuir a mejorar su Patria.
En el caso de los soldados destinados a misiones (que, a diferencia de lo que usted dice, no representan nuestros intereses, sino todo lo contrario), me cuesta ver cualquier asomo de patriotismo. Y no es por frustración, de verdad, sino por que honestamente soy incapaz de verlo.
Por supuesto le doy la razón en que cumplen órdenes y que la culpa no es suya. Pero yo, desde luego, aunque en mi trabajo, como todo el mundo, tenga que cumplir órdenes que no me gustan o que incluso considero desaconsejables para la sociedad, jamás las cumpliría si consistieran en invadir países, empuñar armas y jugarme la vida propia y ajena solo por rendir servidumbre y pleitesía a la potencia hegemónica a fecha de hoy.
Si tuviera un hermano a punto de ser destinado forzoso a Afganistán, no me sentiría orgulloso e intentaría convencerle (con total respeto a su decisión final)de que abandonara las Fuerzas Armadas. Dar la vida por sentido de obediencia en una empresa inútil e injusta me parece una tontería.
Si muriese en el combate, sentiría la desgracia del mismo modo que si hubiera acaecido en cualquier accidente de trabajo, sin exaltación patriótica alguna.
Como siempre, Hispánicus, encantado de debatir con usted.
Tienes razón en decir que la conciencia ha de prevalecer sobre el sentido del deber, de ahí por ejemplo que los nacionales se sublevaran contra el ilegitimo gobierno republicano, después de mucho sufrir sus tropelías, asesinatos etc.
El caso es que podras estar de acuerdo o no en la intervención en Afganistan, Irak etc, pero la realidad es que España no va en calidad de invasor ni mucho menos y por eso nuestro ejercito cumple con su deber que además yo creo que es necesario en solidaridad con los mismps afganos, por ejemplo.
Yo cumplo ordenes que no me gustan a diario en mi trabajo, lo que no haría nunca es cumplir una orden que fuera en contra de mi conciencia. Defender la democracia como hace España en Afganistan es una acción loable, honesta, valiente, sacrificada...
Entiendo que puedas no estar de acuerdo, y si fueras soldado, entendería que abandonaras el ejército, pero no veas al ejército como "asesinos sin piedad", "mercenarios", o "pegatiros descerebrados", nuestros compatriotas militares luchan y mueren por decisiones del gobierno, simple y llanamente, de la misma forma que los antidisturbios luchan contra los mineros cuando hay piquetes etc, sin entrar a valorar que a lo mejor los mineros tienen toda la razón del mundo. En todo hay un orden y en las fuerzas armadas también, como ocurre en cualquier pais del mundo, por otra parte.
Morir en Afganistan, defendiendo la libertad de los oprimidos por los talibanes no es lo mismo que morir en un accidente de trabajo, Al Neri, la exaltación patriotica a la que te refieres no puede darse en un accidente de trabajo, como entenderás, pero si con aquel que da su vida por la libertad de los demás y además sin esperar nada a cambio. El militar muere en su trabajo, es el último interesado en la guerra, recuerda eso.
Un abrazo
Tampoco estoy diciendo que sean asesinos sin piedad ni pegatiros descerebrados.
Veo que la discrepancia entre usted y yo está en que usted considera que la misión en Afganistán es de paz y que contribuye a defender la solidaridad y la libertad, precisamente justo todo lo contrario a lo que yo creo.
De todas formas me choca que defienda usted tanto la actual democracia (que es una mierda)y al mismo tiempo la sublevación del 36, cuyo espíritu era diametralmente opuesto al parlamentarismo y demás valores políticos y morales actuales.
No creo que exista la democracia en España, más bien creo que hay una tiranía de la partitocracia.
Con todo y con ello, si creo que nuestro ejercito contribuye en la lucha contra la tiranía talibán que ya sabemos todos como es, y si los soldados mueren en esa lucha, lo mínimo que debemos hacer es rendirles honores, creo yo.
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