16 diciembre 2010

Pequeñas narraciones sobre la existencia de Dios


Fuente: www.tradicioncatolica.com

NARRACIÓN 1.
En una reunión bastante numerosa, un incrédulo se expresó en contra de la existencia de Dios; y viendo que todo el mundo guardaba silencio, añadió:

– Jamás hubiera creído ser el único que no cree en Dios, entre tantas personas inteligentes.

– Os equivocáis, señor –replicó la dueña de la casa–; no sois el único: mis caballos, mi perro y mi gato comparten con vos ese honor; sólo que esos buenos animales tienen el talento de no gloriarse de ello.

---

NARRACIÓN 2.
Durante la revolución de 1793 decía el impío Carrier a un campesino de Nantes:

– Pronto vamos a convertir en ruinas vuestros campanarios y vuestras escuelas.
– Es muy posible –respondió el campesino–, pero nos dejaréis las estrellas; y mientras ellas existan, serán como un alfabeto del buen Dios, en el que nuestros hijos podrán deletrear su augusto nombre.

No se precisan largos discursos para demostrar que Dios existe: basta abrir los ojos y contemplar las maravillas del mundo exterior.

---

NARRACIÓN 3.
En una casa de familia cristiana, dos de las hijas, después de la comida, leían ambas, junto a una ventana, la Historia Sagrada.

Acercose un joven, y en tono burlón les dijo:

– ¡Cómo! ¿Ustedes leen la Historia Sagrada? ¿No saben que no existe Dios?
– Si está Ud. tan seguro –respondió la más joven–, contéstenos a esta pregunta, ya que tanto sabe: ¿Qué existió primero, el huevo o la gallina?
– ¡El huevo!
– ¿Y de dónde salió ese primer huevo?
– ¡Oh, me equivoqué, primero fue la gallina!
– Entonces, ¿de dónde salió la primera gallina?
– La primera gallina … la primera gallina … ¿La primera gallina?
– Sí, la primera gallina. ¿De dónde vino?
– ¡Dale con tanta gallina! ¿Saben que ya me está hartando tanta gallina?
– Diga más bien, señor sabelotodo, que no sabe Ud. la respuesta, y reconozca que sin Dios es imposible explicar tanto la existencia del huevo como la de la gallina.

Nuestro buen hombre se retiró corrido, repitiéndose por lo bajo: ¿Qué habrá sido primero?

---

NARRACIÓN 4.
Preguntaba Lamartine a un picapedrero de S. Pont: ¿Cómo podéis conocer la existencia de Dios, si jamás habéis asistido a la escuela, ni a la doctrina, ni os han enseñado nada en vuestra niñez, ni habéis leído ninguno de los libros que tratan de Dios?

Respondiole el picapedrero: ¡Ah, señor! Mi madre, en primer lugar, me lo ha dicho muchas veces; además, cuando fui mayor, conocí a muchas almas buenas que me llevaron a las casas de oración, donde se reúnen para adorarle y servirle en común, y escuchar las palabras que ha revelado a los santos para enseñanza de todos los hombres. Pero aun cuando mi madre nunca me hubiese dicho nada de Él, y aun cuando nunca hubiera asistido al catecismo que enseñan en las parroquias, ¿no existe otro catecismo en todo lo que nos rodea, que habla muy alto a los ojos del alma, aun de los más ignorantes? ¿Por ventura se precisa conocer el alfabeto, para leer el nombre de Dios? ¿Acaso su idea no penetra en nuestro espíritu con nuestra primera reflexión, en nuestro corazón con su primer latido? Ignoro qué opinarán los demás hombres, señor, pero en cuanto a mí, no podría ver, no digo una estrella, pero ni una hormiga, ni una hoja, ni un grano de arena, sin decirle: ¿Quién es el que te ha creado?

Lamartine replicó: – Dios, os responderéis vos mismo.

– Así es, señor –añadió el picapedrero–, esas cosas no pudieron hacerse por sí mismas, porque antes de hacer algo, es necesario existir; y si existían no podían hacerse de nuevo. Así es como yo me explico que Dios ha creado todas las cosas. Vos conoceréis otras maneras más científicas para daros razón de ello.

– No –repuso Lamartine–; todas las maneras de expresarlo coinciden con la vuestra. Pueden emplearse más palabras, pero no con más exactitud.

2 lanzamientos:

Siguiendo a Chesterton dijo...

Muy buena entrada

Hispanicus dijo...

Gracias amigo mio.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...