29 marzo 2010
23 marzo 2010
Frases celebres del General Patton

"El valor es aguantar el miedo un minuto más."
"El objetivo de la guerra no es morir por tu país, sino hacer que otro bastardo muera por el suyo."
"Es una tontería y un error llorar a los hombres que han muerto. En su lugar, deberíamos agradecer a Dios que ellos hayan vivido."
"El miedo mata a más personas que las guerras."
"¿Si un hombre hace todo lo que puede, que más se le puede pedir?"
"No mido el éxito de un hombre por lo alto que llega, sino por lo alto que rebota cuando toca fondo"
"El patriotismo en el campo de batalla consiste, en conseguir que algún desgraciado muera por su país antes de que él consiga que tú mueras por el tuyo"
"Denme 100.000 soldados y me paseo por Europa"
"No quiero oír ningún mensaje diciendo, “estoy manteniendo mi posición”. No estamos manteniendo nada. Que lo mantengan los alemanes."
20 marzo 2010
El significado de ser un verdadero soldado
El 3 de octubre de 1993, las fuerzas de las Naciones Unidas realizaron un operativo destinado a capturar a dos líderes del clan de Mohamed Farrah Aidid, principal señor de la guerra somalí y autoproclamado presidente.
Shughart era parte del equipo de francotiradores de la Delta Force junto con el sargento de primera clase Brad Hallings y el sargento maestre Gary Gordon, quien era el lider de la unidad.
Durante la operación, Super Six One, uno de los helicópteros UH-60 Black Hawk que estaba destinado a la inserción y apoyo aéreo para el equipo de asalto, fue derribado y se estrelló en la ciudad. El equipo de búsqueda y salvamento de combate fue enviado a asegurar el área.
Poco después otro helicóptero, el Super Six Four, fue derribado también. Los rangers que se encontraban en tierra no fueron capaces de ayudar a la tripulación del segundo helicóptero derribado, ya que estaban combatiendo la milicia de Aidid mientras trataban de avanzar hacia el primer helicóptero.
Shughart, Hallings y Gordon, que estaban ofreciendo cobertura de francotiradores desde el aire, solicitaron permiso para descender y proteger el segundo helicóptero, donde se encontraban cuatro soldados gravemente heridos.
Como líder del equipo de francotiradores, Gordon hizo una petición formal de inserción. Los comandantes de la misión se negaron, aduciendo que la situación ya era demasiada peligrosa como para que sólo tres francotiradores pudieran proteger exitosamente a la tripulación del Black Hawk e indicaron que siguieran dando apoyo desde el aire. Gordon, sin embargo, concluyó que no había posibilidad de que la tripulación del helicóptero pudiera sobrevivir por su cuenta, y reiteró la solicitud hasta que, finalmente, recibió el permiso.
Antes de que pudieran ser introducidos, un jefe de tripulación en el Black Hawk resultó herido y Hallings tuvo que tomar su lugar en la minigun, dejando sólo a Shughart y Gordon para ser enviados en la defensa de la tripulación del Super Six.
Una vez en el suelo, los francotiradores, armados sólo con armas cortas y armas personales, tuvieron que luchar para llegar a la ubicación del helicóptero. Cuando llegaron a él, Gordon y Shughart sacaron al piloto, Mike Durant, y los otros miembros de la tripulación desde el helicóptero, y establecieron posiciones defensivas alrededor del sitio del accidente.
A pesar de las fuertes bajas sufridas por los somalíes, Gordon y Shughart fueron superados e incapaces de resistir el ataque, una vez que sus municiones se agotaron. Se cree que Gordon fue el primero en resultar mortalmente herido. Shughart caería poco después. La turba invadió entonces el área, donde encontró y capturó a Durant.
Existen discrepancias acerca de cual de los dos francotiradores murió primero. El registro oficial indica que cayó primero Shughart, pero Mark Bowden, autor del libro Black Hawk Down: A Story of Modern War, la obra más vendida que trata acerca de los incidentes del octubre de 1993, habla acerca de un relato hecho por el el sargento Paul Howe, otro miembro del equipo Delta que participó en la batalla. Howe dice que escuchó a Shughart pedir ayuda por la radio y que el arma que se entregó a Durant no era el distintivo M14 utilizado por Shughart. Durant ya estaba armado con su H&K MP5, arma típica usada por los pilotos, que se le había atascado varias veces. Durant tenía también un arma que nunca utilizó. Además, Howe dice que Gordon nunca habría dado su propia arma a otro soldado mientras aún pudiera pelear.
El 23 de mayo de 1994, tanto Gordon y Shughart fueron condecorados con la Medalla de Honor a titulo póstumo, en reconocimiento a las acciones que tomaron, y los sacrificios que hicieron para ayudar a proteger la vida de Michael Durant y la tripulación del Súper 64. Ellos fueron los únicos soldados que participaron en la Operación Serpiente gótico y recibieron el reconocimiento de mas alto nivel en el rango militar, las primeras Medallas de Honor otorgadas desde la Guerra de Vietnam.
El Sargento Gordon, del Ejército de los Estados Unidos, se distinguió por las acciones por encima y más allá del llamado del deber, el 3 de octubre de 1993, mientras que actúa como Jefe de Equipo Sniper, del Ejército de los Estados Unidos con el Comando de Operaciones Especiales Grupo de Tareas Ranger en Mogadishu, Somalia.
Se busca: Terrorista asesino Mikel Kabikoitz Carrera Sarobe
16 marzo 2010
Carta al Rey de España
Palacio de La Zarzuela
Madrid
Majestad:
Siempre he considerado que la Monarquía podría ser un importante punto de equilibrio y reconciliación en esta España nuestra tan convulsa e irascible en no pocas etapas de su historia. Con esta idea, siempre he mirado a la Casa Real española con simpatía y afecto.
Por esta razón, fue para mí todo un honor y un privilegio formar parte de la tripulación de Iberia que le acompañó a Vd. y a la Reina Doña Sofía en su primer vuelo, ya como Reyes de España, a Roma.
La Casa Real tuvo a bien hacerme uno de los regalos más bonitos y apreciados de mi vida: una magnífica foto de SS.MM. dedicada a mi persona, como recuerdo de aquel inolvidable viaje.
Algunos años después se repitió mi suerte, y volví a tener el honor de ser designada para acompañar a Su Alteza Real, el Príncipe Felipe, a Kourou en la Guayana francesa, para el lanzamiento de nuestro primer satélite espa-cial, el Hispasat. De ambas ocasiones, guardo documentos, anécdotas y foto-grafías que forman parte de un valiosísimo, para mí, archivo personal.
Sin embargo, hoy, me siento en la obligación moral de devolverle esa fotografía que con tanto cariño y orgullo he atesorado, y que, desde entonces, ha presidido un lugar preeminente en mi casa. Es, ésta, una decisión tomada con no poco dolor y mucha más decepción. Pero, mi hogar no puede estar pre-sidido por la foto de un monarca, supuestamente católico, que avala, con su sanción, una ley desmedida sobre el aborto; una ley que desampara a la mu-jer; que desautoriza a los padres de menores embarazadas; que desvincula de toda responsabilidad a los hombres, y eso que dicha ley sale de un Ministerio de Igualdad; en definitiva, una ley que enfrenta media España con la otra me-dia.
Alguien podría advertirme, con acierto, de que nuestra Constitución le obliga a firmar todo lo que salga aprobado del Congreso de los Diputados. Sin embargo, de la misma forma que Vd. ha sabido encontrar hábilmente, en otras ocasiones puntuales y no tan lejanas, algunos atajos para bordear asuntos que tampoco contempla la Constitución, ya podría haber aportado, ahora, esa magnífica habilidad para evitar esta ley asesina, que ofende la sensibilidad y la dignidad de tantísimos españoles.
Si ya Vd., en una desafortunada ocasión, sentó el precedente de elogiar la gestión y personalidad de un presidente de gobierno, como el Sr. Zapatero, que demuestra querer gobernar sólo para los suyos, y que ha polarizado peli-grosamente a todos los españoles, como nunca había ocurrido en democracia; si Vd. se ha permitido introducir, durante un discurso navideño, aquello de “hablando se entiende la gente”, en relación con la vergonzante y traidora negociación entre nuestro Gobierno y ETA, ¿no puede, ahora, permitirse el manifestar su desacuerdo con esta Ley del Aborto? Cuesta entenderlo, créame.
Pues bien, con todo el respeto y la humildad que salen de la opinión de una simple mujer, que como yo se siente muy orgullosa de ser española, me permito indicarle que no pierda de vista el día que un gobierno antiespañol, como el actual, ponga en su punto de mira a la Corona, porque el Sr. Zapatero ya ha demostrado que no se le oscurece nada a la hora de dar satisfacción a los suyos “como sea”. Y, entonces, no tendrá en cuenta, como eximentes, estos reveses que Vd. nos está propinando a los que hasta ahora le apoyamos.
Al final, sería muy penoso que ocurriera con la Corona de España algo parecido a lo que pasó cuando Sir Winston Churchill dijo a su oponente, Nevi-lle Chamberlain: “os dieron a elegir entre el deshonor y la guerra ... elegísteis el deshonor, y además tendréis también la guerra”.
Por todo lo aquí expuesto, le reitero mi dolorosa decepción y mi obligación moral de devolverle una foto que ya no puede tener lugar bajo mi techo.
Respetuosamente
Fdo.: Mª Belén López Delgado
Madrid, 8 de Marzo de 2010
09 marzo 2010
¿Efectos especiales o realidad?
Desde luego si veis el vídeo que seguro que os va a sorprender, pensareis que casi todas las películas que habeis visto últimamente no son tan caras como parece a priori.
07 marzo 2010
¿A quién sirves, Martínez Camino, a Dios o al Rey?

El secretario general y portavoz de la Conferencia, el obispo Juan Antonio Martínez Camino ha dicho respecto al aborto y la sanción del Rey lo siguiente:
“Que Su Majestad el Rey tenga que sancionar con su firma una ley es una situación única. No hay ningún otro ciudadano que se encuentra en esta situación. Por lo tanto, no son posibles los principios generales para una situación única.
Por ello, ha indicado que ¿la Conferencia Episcopal no va a hacer reacciones para el acto que haga Su Majestad el Rey, que es distinto de los parlamentarios que dan su sí o su no a una ley”.

