Este año me hemos pasado la Nochebuena en Palma de Mallorca, así que he tenido la oportunidad de ir a la Misa del Gallo en su bonita Catedral.
Una vez acabada la cena, mi mujer y yo fuimos dando un paseo hasta la catedral, para poder asistir a la Misa del Gallo, que se celebraba las 11 de la noche en lugar de su hora correcta, que es las 12 en punto de la noche.
Una vez llegado a la catedral, entramos y me quede maravillado de lo bonita que es por dentro, (a excepción hecha de la marramachada de Barceló), hasta entonces nunca había tenido oportunidad de conocerla y tengo que decir que me ha gustado mucho. Lo malo es lo que sigue, que es lo importante y el motivo de que esté escribiendo este comentario.
El obispo de Palma de Mallorca era el oficiante de la misa, y cuando empezó a hablar os tengo que decir que lo que se me vino a la cabeza, (lo siento pero fue así y no miento), "que hijo de la gran puta" .
Resulta que el obispo hablaba en catalán con lo que no se le entendía "ni papa", hablaba en ese dialecto regional oficiando una misa multitudinaria en España y en la que al igual que yo había muchísima gente que no entendía ese dialecto minoritario. ¿Para que tenemos el español en España? ¿Para comunicarnos tal vez? ¡Pues no es así!
Este no es un comentario político, es una crítica a ciertos sectores de la Iglesia que son independentistas o afines a su causa y que se solidarizan por tanto con su inmersión lingüística.
Nosotros somos católicos que asisten a una misa católica en una iglesia católica en España y no entendimos nada de lo que allí se dijo. Por respeto a Dios no nos salimos de la catedral, pero desde luego entendimos el flaco favor que hacen este tipo de religiosos a la Iglesia Católica, un flaco favor ya que al día siguiente, que fue domingo no asistimos a misa por ese mismo motivo, ¿para que voy a ir a una misa si no me voy a enterar de nada?
Desde aquí quiero expresar mi más profundo rechazo al proceder del obispo Jesús Murgui, por su mala educación para con el resto de españoles que allí nos encontrábamos, por su escaso sentido de lo católico que significa "universal" y no "particular", y por su sectarismo lingüístico. ¿Es un obispo catalufo o un obispo católico? ¡Que se decida!
Si lo llego a saber, me hubiera ahorrado la media hora de ida y otra de vuelta andando con el frío que hacía, y todo para escuchar a un gilipollas haciendo de una iglesia de todos su propio corralito.











