Supongo que muchos sabéis la antigua regla nemotécnica para recordar las Bienaventuranzas. Yo la aprendí de niño. Es una palabra muy rara compuesta de las iniciales de la palabra clave en cada Bienaventuranza: POMANLLOHAMILIPAPE.
PO (pobres de espíritu), MAN (mansos, sufridos), LLO (los que lloran) HAM (hambrientos), MI (misericordiosos), LI (limpios de corazón), PA (pacíficos y pacificadores), PE (perseguidos por llevar un camino de santidad, que eso significa justicia en sentido bíblico).
Las Bienaventuranzas son un reto para todo el que quiere encontrar a Dios. Son el camino hacia Él. Para no olvidar este camino ni salirse de él, nada mejor que recordar todos los días las Bienaventuranzas, rezar frecuentemente con ellas. Son la síntesis del Evangelio; será como tomar una píldora vitamínica para el alma con todos los ingredientes para mantenerse sano y en paz cada día.
Evangelio: Mateo 5, 1- 12a
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.
Autor: Padre Mario Ortega

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