14 febrero 2011

¡Perdón!, por Alberto Mazor

Autor: Alberto Mazor
Recibido por correo electrónico 

Como veterano educador y luchador por la paz entre israelíes y palestinos, quiero disculparme ante los países "neutrales", los intelectuales "progres" y las ONGs de avanzada que no dudan al determinar que el conflicto árabe-israelí es entre "buenos y malos" y no pierden la oportunidad de demonizar o boicotear a Israel sin mencionar siquiera el accionar de los regímenes en Irán, Siria, Arabia Saudita o la Franja de Gaza.

Como ciudadano israelí, les pido perdón, en primer lugar, por ser libre; por disfrutar de una sociedad abierta que me permite elegir según mi conciencia; por creer que la democracia es el mejor sistema político y el más evolucionado código de moral civil; por confiar en los valores humanos del judaísmo y de la cultura occidental como depositarios de un refinado avance histórico.

Les pido perdón por permitir y entender la igualdad de los hombres y las mujeres; por estar en contra de la pena de muerte; por no cortar las manos de los ladrones, por no aceptar que la homosexualidad sea un delito y por sentirme satisfecho de una justicia laica basada en el mensaje de los Profetas, la ley positiva y los derechos individuales.

Perdón por apartarme del fanatismo teológico; por no odiar a los que profesan otra fe y por anhelar una discreta felicidad terrenal sin esperar el paraíso anticipado rodeado de setenta vírgenes.

Les pido disculpas por los pecados cotidianos de mi decadencia moral: por la tele, el cine, el Facebook, la investigación científica, el Skype, el arte, la música profana, el buen vino, el asado a la parrilla, la minifalda, el bikini, la pizza con aceitunas y morrones, los perfumes de Chanel y la libertad sexual; por admirar a Rambam, Spinoza, Da Vinci, Miguel Ángel, Galileo, Newton, Mozart, Bach, Cervantes, Neruda, Freud, Einstein y los Beatles.

Les pido perdón por el Partenón, la Capilla Sixtina y el Templo de los Rollos del Mar Muerto; por los autobuses que aún no explotaron en Jerusalén, por los misiles que todavía no cayeron en Sderot, Ashkelón o Beer Sheva, por los rascacielos que se mantienen en pie en Nueva York, por los vagones que aún no descarrilaron en Atocha.

Y por si no alcanza, les pido perdón por preferir Haifa a Damasco, París a Teherán, San Francisco a Bagdad, Buenos Aires o México a Riad y el kibutz donde vivo a Gaza. Por usar remeras en vez de jalabías y gorras de Nike en lugar de turbantes.

Perdón por poder votar en vez de asentir y por pensar en vez de obedecer. Por amar en vez de odiar y por avanzar en vez de retroceder.

Disculpen por tratar de vivir en la modernidad en vez de la Edad Media, por respetar en vez de imponer y por tolerar en vez de prohibir.

Pero me temo que con eso no sea suficiente, porque cuando haya negado mi civilización y mis creencias, cuando me haya retractado de mis certezas, cuando me arrodille implorando misericordia, el fundamentalismo islámico - al cual reciben con todos los honores - me continuará matando del mismo modo, sin ninguna piedad ni compasión.

Y los matará también a ustedes, porque somos distintos, y porque él no sólo busca la sumisión, sino además, el exterminio de la diferencia.

2 lanzamientos:

sinfuselaje dijo...

Muy bueno si señor, muy bueno.

Serk1492 dijo...

Como en otras ocasiones, me mantengo en mi posición antisionista. Adoro tu blog compañero, y respeto profundamente tu opinión en cuanto al conflicto de Oriente, pero no la comparto. Intentaré responder punto por punto en relación al texto.

1- Me autodefino "neutral", pese a que apoyo al Pueblo Palestino y también me considero "antisionista". No obstante, no comparto el punto de vista 'progre' de muchas ONG's o gobiernos, ni tampoco estoy a favor del fanatismo religioso en algunos países sarracenos (y por cierto, Arabia Saudí tiene muy buena relación con Estados Unidos).

2- Estoy completamente en desacuerdo en que la 'democracia' "es el mejor sistema político y el más evolucionado código de moral civil" (no digo que esté a favor de una dictadura, sino de una democracia más democrática realmente).
Tampoco comprendo qué "valores humanos" puede tener una religión que divide a rajatabla los hombres de las mujeres (igualito que en el Islam), o que tenga entre sus libros sagrados unos "derechos divinos" de los judíos para matar a los "gentiles", a "los perros"... sí, los "no-judíos", esas bestias creadas para servir a los judíos (según el Talmud).

3- Esto lo respondo en el punto 2.

4- Aquí SÍ coincido plenamente con el autor de este artículo. Si bien puedo guardar cierto rechazo o desconfianza a los judíos, también he de admitir que CREO en la CONVIVENCIA de estas tres culturas tan diferentes (aunque no en el sentido de la "alianza de civilizaciones").

5- Israel es el ÚNICO país del mundo que CIERRA todas sus puertas los sábados, para guardar el día de su divinidad. Ni autobuses siquiera.

En definitiva, me opongo al Estado de Israel, creado a base de bombazos y también, cómo no, de VICTIMISMO (ya lo demuestra una vez más este escrito, a pesar de que reconozco que está muy bien hecho).

Por último, disculpad que me alargue más de la cuenta y repito, RESPETO PROFUNDAMENTE la postura favorable a Israel, pero no la comparto.

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