Cuando uno se casa por la Iglesia Católica, se casa para siempre. Que después te salga mal el matrimonio por el motivo que sea no invalida esa boda ante Dios y si se produce el divorcio, hecho que nadie debería desear, se rompe la promesa hecha por los novios en el altar.
Lo que no debiera hacerse nunca, por respeto a Dios y al sacramento, es intentar y a veces conseguir la nulidad eclesial por el tribunal de la Rota, obviamente con mentiras y falsedades. Son rarísimos los caso de nulidad realmente válida, rarísimos, pero la gente en su indignidad y para borrar todo rastro de lo que ellos consideran y con razón un fracaso, son capaces de gastarse miles de euros en abogados para conseguir engañar al tribunal de la Rota.
Han de saber estas personas que su proceder es ruin, infame y despreciable y que por mucho que hayan pagado y la iglesia haya aceptado a concederles la nulidad, esta es de hecho inválida y carente de efecto ya que está concedida mediante mentiras e insidias. Mentiras e insidias que ellos negarán haber realizado, autoengañandose como solo lo hace el que no está bien equilibrado.
Claro que a estas personas no les importa el sacramento, ni Dios, solo les importa lo que digan, lo que piensen sus amistades, sus vecinos etc, por ello son capaces de mentir hasta en lo mas sagrado.
Estas segundas bodas en su inmensa mayoria (excepto casos muy contados que hoy en dia raramente se producen y menos entre personas con formación universitaria) son una farsa, un teatro fariseo y un autentico insulto a Dios.
Ni que decir tiene que ocultarán al Tribunal la trayectoria afectivo sexual de alguno de los conyuges o de los dos, habida cuenta de que en más de una ocasión son auténticos zorrones berbeneros.
En fin, ellos se quedan contentos con su mentira, pero lo que no es de recibo es que arrastren a los demás a seguir su pantomima, algunos de ellos asisten por pena, me consta, pena de ver a unos padres de la novia desesperados por encontrar invitados, ya que obviamente muchos de los primeros se quitan de en medio y no quieren participar en semejante mascarada, incluso siendo familiares, y con toda larazón del mundo.
¿Os imaginais la cara de bobos que se le tiene que poner a ese invitado a la primera boda que tambien es invitado a la segunda y recibe en su casa otro sobrecito con un numero de la cuenta corriente para ingresar el dinero del regalo?
Una última cosa, estoy completamente seguro que esta segunda boda tampoco suele salir bien, porque el problema de la primera se volverá a repetir, y esto es lo que pasa cuando los que se casan lo hacen sin conocimiento y convicción plena de estar celebrando un sacramento, y si no al tiempo...
Suscribo, una vez más y como casi siempre, todo lo que dices, de pé a pá... Muy necesaria tu entrada, aunque alguno quieran cerrar ojos y oidos, es necesario que se digan estas cosas, es preciso que se sepan.
ResponderEliminarFeliz y santo ADVIENTO. Abrazos.
yo a veces pienso lo contrario , que casi todas son nulas,
ResponderEliminarse estan casando de acuerdo a lo que significa casarse?
yo en una boda que estuve cuando los novios pasaron por mi mesa dijeron " en realidad esto no cambia nada, es un momento que queremos pasar con los amigos para celebrarlo"
Estoy de acuerdo en todo menos en una cosa: creo más bien que la mayoría de las bodas por la Iglesia que se celebran son nulas de pleno derecho, aunque casi nadie solicite la nulidad. Ya me entiende.
ResponderEliminarTe entiendo y te doy toda la razón, yo pienso lo mismo, exactamente igual.
ResponderEliminarentonces neri estamos de acuerdo
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Son válidas igual porque Dios no se toma las cosas en broma, el sacramento se da, pero no les aprovechan las gracias por la mala disposiciòn a santificarse en ese estado.
ResponderEliminarNo es válido para Dios lo que no se hace con el alma, con fe. Lo demás es una impostura, una mascarada, una farsa, un engaño y un insulto.
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